Transmilenio Vs.Transantiago – lecciones desde Bogotá

  • En el mes de agosto conseguí realizar el gran sueño de una pequeña freak de las infraestructuras de transporte: comparar el Transmilenio Bogotano con el Transantiago, en la capital chilena. Estas fueron algunas de mis impresiones in situ.

En el año 2000 Bogotá inauguró un revolucionario sistema de transporte masivo que había sido copiado del que se instaló en Curitiba, Brasil.

El Transmilenio fue soñado por la anterior administración, la de Antanas Mockus, desarrollado hasta su término por la de Enrique Peñalosa. Lo que en un principio causó que este alcalde alcanzara los peores niveles de aceptación que la ciudad nunca vio, se transformó a su fin en un exitoso proyecto que consagró a Peñalosa como gobernante histórico.

Bogotá es una megaurbe de cerca de ocho millones de habitantes que nunca ha contado con un sistema de metro, siendo el argumento oficial, que la calidad del subsuelo no permite su construcción. Era fundamental la implementación de un sistema de transporte público masivoy esta fue una acertada opción. Lógicamente es insuficiente, dada la cantidad de ususarios que lo utilizan, lo que provoca unas colas kilométricas y unas aglomeraciones peligrosas en hora punta. Pero sigue siendo un proyecto acertado por, fundamentalmente, dos motivos:

  • Le resta espacio a los coches: ocupa dos carriles exclusivos para que los autobuses no tengan que detenerse, haciéndolo únicamente en los cruces con vías transversales, donde hay semáforos. Por estas vías no circulan coches, y es más, la avenida principal del centro de la ciudad, el llamado “Eje Ambiental”, no permite más que la circulación del transmienio, de coches de residentes y de taxis. Esa es la filosofía, que el transporte público prevalezca sobre el privado, al menos en la teoría.
  • Es organizado y está bien equipado tecnológicamente: Las plataformas del transmmilenio son análogas a las del metro, con torniquetes de entrada y paneles de vidrio que evitan accidentes (que algún usuario pueda caer a los carriles de los buses). Además los vehículos están controlados por GPS, un sistema que funcionaba al 100% desde el comienzo.

A estos dos motivos podemos sumarle otro: fue implementado paulatinamente, incorporando cada vez más rutas, haciendo que la inversión se reparta y sea más asumible, y permitiendo una optimización de rutas, minimización de caos y problemas y acetación de la población.

Todos estos aspectos fueron los que fallaron en la implementación del Transantiago en Chile, que si bien era necesario para poner orden en el sistema caótico de buses o micros de la capital, fue desarrollado y puesto en marcha caóticamente y sin estar completamente preparado (el GPS continuaba sin funcionar, años después): además sustituyó el 100% de las micros pero las nuevas rutas no fueron bien planeadas, con la consulta y pesquisa necesaria, con lo que no se favoreció siempre a los usuarios, sobre todo a aquellos de poblaciones distantes.

Y sobre todo: no usa carriles exclusivos ni plataformas análogas al metro, con lo que pierde toda la filosofía del Transmilenio y sólo copia el formato de los buses y el nombre.

En este video, de 2008, explican parte de lo que digo.

Advertisements

One thought on “Transmilenio Vs.Transantiago – lecciones desde Bogotá

  1. Pingback: Bogotá, el cambio posible | Shall I spell it?

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s