Chico Mendes – La lucha continúa

Chico Mendes es tal vez el único héroe que tengo, y quiero recordarlo una vez más. El original de este artículo de Leire Escalada se puede leer en Gea Photowords.

El 22 de diciembre de 1988 Chico Mendes, cauchero y líder sindical brasileño, fue asesinado en la puerta de su casa. Ahora, 23 años después, su lucha por la defensa de la Amazonia sigue latiendo para evitar que este enorme corazón verde se convierta en pasto para ganado. Proyectos de protección de la selva como las Reservas Extractivistas se consolidan, pero la deforestación avanza sin tregua. A los conflictos de tala y quema indiscriminada y de explotación de los trabajadores, se suma hoy una reforma del Código Forestal de Brasil, ya aprobada por el Senado, que otorga impunidad a quienes cometieron delitos medioambientales hasta 2008.

El corazón de la Amazonia está herido pero sigue latiendo. Un 22 de diciembre como hoy, hace 23 años, la selva recibió un crudo disparo. Chico Mendes, seringueiro (cauchero), sindicalista y uno de sus máximos defensores, fue tiroteado a quemarropa en la puerta de su vivienda, en Xapurí, en el estado de Acre (noroeste de Brasil). Su asesinato supuso un enorme mazazo, pero su lucha y proyectos siguen vivos para proteger la Amazonia y sus pueblos. Supone una esperanza, sobre todo cuando al perpetuo asedio que sufre la selva se une una reforma del Código Forestal que dibuja una barra libre para el sector agropecuario: amnistía para los delitos contra el medio ambiente y reducción de las zonas protegidas.

Para honrar su recuerdo y transmitir su legado a nuevas generaciones, el Comité Chico Mendes, creado la misma noche de su asesinato, celebra cada año la Semana Chico Mendes, del 15 al 22 de diciembre (días de su nacimiento, 15-12-1944, y muerte, 22-12-1988), en la que se organizan diversas actividades. Ángela Mendes, presidenta del Comité e hija del líder ecologista, explica que “el objetivo es no dejar morir los ideales de preservación y conservación de los recursos naturales junto con la viabilidad económica de la selva, dando condiciones para que sus poblaciones vivan con dignidad y equilibrio con la naturaleza”.

Sobre el legado que dejó Chico Mendes, la presidenta del Comité destaca las Reservas Extractivistas, “que él no llegó a conocer pero sí las soñó”. Se trata de una reforma agraria impulsada por los seringueiros. Son áreas de selva públicas cuyo usufructo es exclusivo para los seringueiros o las comunidades que han vivido en ese territorio desde siempre. En ellas, el uso de la tierra es comunal y, además de ser viables económicamente, garantizan la sostenibilidad medioambiental.

Al perpetuo asedio que sufre la selva se une una reforma del Código Forestal que dibuja una barra libre para el sector agropecuario: amnistía para los delitos contra el medio ambiente y reducción de las zonas protegidas

Otro de los proyectos más relevantes fue el Projeto Seringueiro, que puso en marcha el Sindicato de Trabajadores de Xapurí: “Al inicio de los 80, Chico y otros compañeros, como nuestro exgobernador Binho y la antropóloga Mary Alegretti y otros, crearon el Projeto Seringueiro, buscando llevar tanto la alfabetización como nociones de asociativismo y cooperativismo para fortalecer el movimiento de los extractivistas y sacarlos de la dominación de los patrones”. Estas iniciativas pioneras supusieron pasos de gigante para la organización de los seringueiros, como el Consejo Nacional de los Seringueiros y la Cooperativa Agroextractivista de Xapurí (CAEX).

Un hombre de diálogo e iniciativa

Más de dos décadas después de su muerte, Ángela asegura que Chico sigue siendo recordado con cariño y reconoce que “no ha habido nadie con tanto liderazgo, pues él tenía algo muy característico, era un hombre de diálogo e iniciativa”. El abogado Gomercindo Rodrigues, amigo de Chico y miembro del Comité, coincide: “Trabajaba buscando siempre el consenso, el apoyo para la lucha en la defensa de la selva entre los ambientalistas, intelectuales, estudiantes, trabajadores urbanos…”. Le define como una persona sencilla, a la que le gustaba jugar partidas de dominó o de cartas, un buen amigo, y recuerda que no sentía los reconocimientos o premios que recibió como propios, sino como un logro de todos los seringueiros.

La presidenta del Comité lamenta que “algunas personas todavía no consigan conectar la lucha que se libra ahora contra el cambio climático con la que llevó a cabo Chico hace 30 años, porque el objetivo es el mismo. En un discurso en el Ayuntamiento donde fue concejal en la década de los 70,  dijo que “o el hombre paraba la devastación de la Amazonia o en 30 años no habría selva”.  Y esta devastación salvaje, tantas veces denunciada, se ve ahora auspiciada por el nuevo Código Forestal, que todavía puede vetar la presidenta brasileña, Dilma Rousseff.

Ángela Mendes admite que “no esperaba que mientras el ‘mundo’ debate medidas de mitigación y disminución de la contaminación y de la producción de gases de efecto invernadero, y se preocupa más por las consecuencias del cambio climático para el planeta, nuestros diputados estuviesen más preocupados por no pagar las multas de la deforestación ilegal”. Insiste en que se trata de un problema moral y ético, en el que pesan los intereses económicos y el consumismo de quienes sólo piensan en sí mismos. Respecto a la posibilidad de veto de Rousseff, mantiene confianza: “La presidenta avisó de que si era perjudicial para el país, ella vetará. Me sorprendió positivamente y creo que hará lo mejor para el país”.

Clima de violencia en Pará 

En cuanto a la ola de violencia y amenazas, la situación en Acre ha cambiado y ya no se producen estos conflictos. Pero el terror sigue presente en otros lugares de la Amazonia como en Boca do Acre (estado de Amazonas), en el estado de Rondônia, o la gravísima situación del estado de Pará. Sólo en los últimos 15 años, en Pará han sido asesinadas más de 200 personas y más de 800 reciben amenazas de muerte. “El caso más grave es el de la región de Marabá, donde la explotación depredadora y la tala ilegal ya han destruido prácticamente todo el área de la selva y lo que queda es motivo de conflictos y disputas”, detalla Ángela.

Sólo en los últimos 15 años, en Pará han sido asesinadas más de 200 personas y más de 800 reciben amenazas de muerte

Uno de los casos que más repercusión ha tenido este año ha sido el asesinato del castañero y activista José Ribeiro da Silva (Zé Claudio) y su esposa, Dona Maria do Espíritu Santo, a manos de sicarios. Por tanto, la historia de Chico Mendes se repite en un nocivo clima de impunidad, donde los terratenientes y madereros siguen marcando su propia ley a través del miedo y la brutalidad.

Hoy, en la Amazonia, todavía hay mano de obra esclava y se sostiene el escandaloso fenómeno de las tierras ‘griladas’, aquellas que cuentan con títulos de propiedad falsos. Ante este oscuro tapiz de intereses económicos, violencia y destrucción, es necesario recordar unas palabras de Chico Mendes para seguir luchando: “Enquanto existirem índios e seringueiros na selva amazónica, há esperança de salvá-lá”.

La historia de Chico Mendes se repite en un nocivo clima de impunidad, donde los terratenientes y madereros siguen marcando su propia ley a través del miedo y la brutalidad

Leire Escalada es periodista por la Universidad de Navarra. Ha trabajado en medios como Diario de Navarra y El Diario Vasco. Escribe el blog Equipaje sin deshacer.

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